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Este naturalis La Valle, que Eugenio y Giulia Pezzola fundaron en 1990 en esta área de la Franciacorta históricamente apta para la vitivinicultura, y poco distante de la célebre abadía Olivetana fundada por los monjes cluniacenses antes del 1050, espléndida con sus tres claustros, los frescos del Romanino y de Lactancio Gambara y por algunos años sede del festival Franciacorta vieja fórmula.
Hay que recordar que la bodega toma el nombre La Valle de un topónimo y de un viñedo histórico (citado en los mapas del siglo XIX) justamente La Valle, que los Pezzola compraron allá en el lejano 1890, como nos da testimonio un documento de ese tiempo.
Han pasado más de veinte años desde que en 1993 salieron las primeras 3000 botellas de Franciacorta milesimado y hoy la compañía que tiene la mayor parte de viñedos de su propiedad denominados La Valle, Roccolo, Bredina, Tesa, bien dispuestos y cultivados de Chardonnay, Pinot Blanco y Pinot Noir, ha alcanzado la suma de las 50.000 botellas. La Valle se asesora con Pierluigi Donna por los temas de agro y con el enólogo francés Jeanne Pierre Valade por la parte enológica.
Como escribía el año pasado, el Naturalis es definido por los Pezzola como “el vino puro, el más Natural porque es enriquecido con una mínima dosis de azúcar, en el acto final de su creación”. El Franciacorta Naturalis 2009, el cual lo aconsejo como aperitivo y luego en maridaje en la mesa con fiambres variados, entradas y preparaciones a base de pescado, de frutos de mar y crustáceos, me gustó por su color amarillento, con matices verdosos, perlage fino y delicado, vivaz y aromáticamente nítido, con un bouquet muy floreal, elegante, intensamente cítrico y la boca bien seca, incisiva, sabrosa y fuerte como una burbuja crocante, una hermosa mineralidad y frescura con gran equilibrio un vino de gran gusto.
Pequeña realidad productiva La Valle, pero para seguir siempre con interés.