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En mi degustación tuve, como casi siempre ocurre, muchas confirmaciones de los más conocidos que probaron arreglárselas muy bien con estas tipologías, pero también tuve muy agradables sorpresas por parte de bodegas menos conocidas o de las cuales no probaba (y por tanto no escribía) desde hacía tiempo sus vinos.
Una doble y agradable sorpresa me la dieron los vinos de una bodega, La Valle, fundada en Rodengo Saiano en 1990 por Eugenio y Giulia Pezzola en una hermosísima zona de colianas, ideal para el cultivo de la vid, cercana a la célebre abadía olivetana del siglo XI y denominada con el nombre del topónimo y de un viñedo histórico (citado en los mapas catastrales del sigo XIX), La Valle, comprada por los antepasados en el lejano 1890, como testimonia un acta notarial de ese tiempo y cultivado siempre con vides.
En 1993 salieron las primeras 3000 botellas del milesimado y hoy la bodega, que cuenta con siete hectáreas de su propiedad, con viñedos denominados La Valle, Roccolo, Bredina, Tesa, bien dispuestos y cultivados con Chardonnay, Pinot Blanco y Pinot Noi, ha superado las 50 mil botellas producidas. La Valle tiene el asesoramiento de la parte agrónoma de Pierlugi Donna y de la enológica de un enólogo francés Jeanne Pierre Valade.
Curiosamente lo vinos toman nombres latinos como “Primum”, “Naturalis”, “Regium”, “Zerum”, lo cual en tiempos en los cuales las bodegas históricos toman el camino de las etiquetas llamativas muestra una elección muy conservadora y tradicional.
Dos vinos que degusté, ambos del primero semestre de 2014: uno no milesimado Extra Brut Blanc de noir y el milesimado 2007 Naturalis. El primero original y valiente (hace falta ser valiente para usar esa uva en su pureza) Pinot noir 100 %, a propósito del cual no sé nada (en el sitio web no se habla de ello) he anotado: color original, cobrizo pálido, nariz con un componente frutado de manzana muy evidente, muestra sin embargo frescura y vivacidad y sal. Al gusto muestra riqueza de fruto, largo y estructurado, lleno con una buena profundidad y dinamismo, persistencia larga y frescura ideal
El Naturalis que en la bodega lo definen como el más natural porque está enriquecido solamente con una mínima dosis de azúcar, en el acto final de su creación, del cual degusté la cosecha 2007 es una cuvée de 75% de Chardonnay, 20% de Pinot noir y 5% de Pinot blanco, de viñedos de unos doce años de edad a unos 200 metros de altura sobre colinas morénicas cerca de Rodengo Saiano, proceso de elaboración exclusivamente en acero sin pasaje por maderas y añejamiento en levaduras no inferior a 30 meses.
Con un lenguaje un poco hiperbólico que las bodegas usan para definir sus vinos Naturalis se describe como “un vino decidido, sincero, fino, exquisitamente fresco e incisivo, señorial, con un espíritu intenso y puro, que expresa con fascinación toda su naturaleza”.
Apreciando la elección de mantener la dosis de los azúcares más bien bajos, inferior a los cuatro gramos por litro y tomando nota de los datos analíticos que hablan de un ph de 3, 18 y una acidez total de 6,0-6,5 gramos por litros, aprecio mucho el vino por su frescura y beba y por su equilibrio general.
Color amarillento brillante, con perlage vivaz y fino, nariz muy directa, limpia y fresca y salado, con una hermosa nota mineral y agradable fragancia, con flores blancas donde domina una nota cítrica liviana y delicada que completa el conjunto con notable limpieza.
Boca rica, articulada, viva, llena de energía, cremosa, el vino muestra una hermosa juventud y algo crocante en el paladar lleno de sabor que asombre, con un final largo, vivo y realmente muy agradable.
En verdad un Extra Brut milesimado que vale la pena probar.