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Puede un blanco “normal” como el Trebbiano convertirse en el mejor vino italiano? Por supuesto, si las botellas presentan la leyenda de la familia Valentini. Un jurado internacional le entregò el primer puesto en la clasificacion de los 50 mejores vinos de Italia. Puede un blanco “normal” como el Trebbiano convertirse en el mejor vino italiano? Por supuesto, si las botellas presentan la leyenda de la familia Valentini. Un jurado internacional le entregò el primer puesto en la clasificacion de los 50 mejores vinos de Italia. Es la primera edicion de una manifestacion pensada por el sommelier campeon mundial Luca Gardini y por el critico Andrea Grigraffini. Junto a ellos bevieron y votaron los criticos Daniele Cernilli y Enzo Vizzari, Raoul Salama ( enologo y periodista de la Reveu du vin de Francia) y el britanico Tm Atkin ( master or wine, escribe en The Economist y The Observer). La clasificacion se presentarà el lunes a las 18 en Milan en el Grand Visconti Palace, Best Italian Wine Awards es el nombre del evento creado para “ valirizar en el exterior el made in Italy”. En competicion estan los Barolo de Mascarello, Conterno Giacosa, Grasso, Cavallotto, Voerzio y Rinaldi; los Brunello di Casanova di Neri, Poggio di Sotto, Biondi Santi, Case Basse, Banfi, La Fiorita, los Amarone di Quintarelli y Dal Forno, el Sassicaia y el Solaia entre los Supertuscan, el Ferrari del Fondatore y el Clament rosè de Ca’ del Bosco para los brindis y la Marsala del Ventennale de De Batoli para la meditacion ( aca abajo la clasificacion). De todos, descolla la cosecha 2007 del Trebbiano de Francesco Valentini.
Es el hijo de Eduardo, un patriarca de la viticultura italiana. La empresa es una de las mas antiguas de Italia, se remonta al 1650, siempre pertenecio a la misma familia. Edoardo fue el primero en empeñarse con dedicacion esclusiva, a diferencia de los abuelos, abogados y escribanos. Su marca fue fuerte, el hijo continua por la misma senda. Ademas del Trebbiano, produce el rosado Cerasuolo y el tinto Montepulciano en 65 hectareas de viñedos, junto a otros 50 olivares con el cultivar Dritta, importado por los griegos hace 2000 años.
Francesco Valentini sorprende porque prefiere hablar mas del destino de la Tierra que de sus vinos. Es un “Bodeguero Zen, hijo de la mayeutica socratica”( asi lo retratò Andrea Scanzi en el “Vino de los otros”, Mondadori.Uno que cree poco en las formulas del biologico y del biodinamico y prefiere pensar, como el filologo emiliano Piero Camporesi que el vino sea “ sol licuado, fuego domado”, que sea el compuesto de Galileo Galilei de “ humor y luz” o sea del clima mas bien que de las influencias lunares.
“Soy un artesano- se describe Francesco- mi trabajo se funda en las materias primas, con interferencias minimas, sin interventos quimicos, levaduras artificiales y controles exasperantes. Y piensa en Socrates. “ Observo y dejo que Madre natura haga lo suyo, ya existe todo, es necesario solo hacerlo surgir.” Aunque si esta es una vendimia de guerra. Porque el clima esta cambiando y hay continuas anomalias en el campo.
Este año por ejemplo la uva negra madurò mas rapidamente que la blanca, a causa del gran calor del inicio del verano y de las lluvias de los dias pasados. Yo insisto en explicar como la tierra se esta modificando, me interesa mas que vender nuestras 50mil botellas al año.”
Valentini, 51 años, es tan exigente con su vino que a veces no pone a la venta toda la cosecha.” Desde hace tiempo no lanzo al mercado el tinto- explica- muchos repiten cada septiembre que es la cosecha del siglo. Pero como hacen para no darse cuenta que es imposible tener siempre cosechas extraordinarias?” La de 2007, en la cual nacio el Trebbiano victorioso, lo fue. Por el clima. “ Nunca tan seco en los ultimos tres decenios, alta graduacion alcoholica y alta acidez. El resultado fue un vino de fuerte estructura y
longevidad que propusimos luego de las cosechas del 2008 y 2009 . Este Trebbiano nos conquisto unanimemente- argumenta Gardini- es al mismo tiempo fresco y de larga vida”.
La cepa de Valentini es distinta de la a veces no valorizada que se encuentra en otras partes de Italia.
“ Es el Trebbiano de Abruzzo, un clon que se aclimatò aqui, y que nosotros trabajamos con la tecnica de la pergola para proteger la uva de los rayos del sol que golpea duro. Una planta de Abruzzo de miles de años, escribio tambien Plinio en su “ Historia Natural” El gran trabajo esta en la viña, en la cantina hago poco, dejo al vino la libertad de expresarse”.
De este modo el blanco de leyenda de Valentini llegò al podio.