Con la pequeña carnicería de la granja, continuamos la tradición de nuestros padres y abuelos, que siempre han producido tocino y salchichas para las necesidades de la familia. Nada ha cambiado desde entonces, sólo ha crecido el surtido y la carnicería ha obtenido la certificación europea.
Los animales con los que trabajamos se crían en nuestra propia granja, y sólo cuando es necesario recurrimos a pequeños ganaderos de la zona, de los que seleccionamos los mejores animales.
Como hacían nuestros antepasados, también honramos los ritmos de la tierra y las estaciones. Respetamos a los animales y los criamos en un entorno adecuado para su pleno desarrollo conforme a la naturaleza.
El sacrificio se realiza de forma ética en nuestra fábrica, la transformación de la carne sigue las recetas, normas y costumbres de la zona.
Es una suerte que los procedimientos tradicionales hayan llegado intactos hasta nosotros a través de los siglos. Conservan la sabiduría ancestral de la influencia de las estaciones y el clima, pero también las habilidades manuales necesarias para ejecutar un trabajo de forma artesanal, desarrolladas generación tras generación.
A todo ello se añade el factor tiempo: dejamos a cada producto el tiempo que necesita para alcanzar la madurez perfecta, a fin de liberar la gran variedad de sabores y aromas de nuestras montañas. Este proceso tiene lugar en la tranquilidad de nuestras bodegas, excavadas en la tierra para mantener unas condiciones ambientales naturalmente constantes.
Desde 2012, OIP lleva los sabores y las marcas italianas a su hogar.
En 2024 sentimos la necesidad de crear un punto de encuentro físico: nació la vinoteca Winearchy en Rezzato, en la provincia de Brescia.
Cuando ve el logotipo Winearchy en un producto de nuestra tienda, significa que ese producto también está disponible en las estanterías de nuestra vinoteca.
Es una selección compuesta por pequeños productores e historias del territorio.