Marca: Torronificio M. Geraci
Una pizca de suerte ayudó a Mariolina y Apollonia, su mama y su abuela (aunque prefería que la llamaran Mary) en la creación hacia finales de los años 70' de este turrón especial.
Decididamente el más blando de los crocantes de la familia, gracias a la particular elaboración a la que se somete el turrón, enriquecido con almendras enteras antes de ser cubierto de chocolate, sus inventores decidieron que, dada su forma irregular, el color del envoltorio debía ser uno solo, suyo y el nombre del último nacido en la casa Geraci sería Pepita.
Cada pieza pesa alrededor de 28 gr.
Una pizca de suerte ayudó a Mariolina y Apollonia, su mama y su abuela (aunque prefería que la llamaran Mary) en la creación hacia finales de los años 70' de este turrón especial.
Decididamente el más blando de los crocantes de la familia, gracias a la particular elaboración a la que se somete el turrón, enriquecido con almendras enteras antes de ser cubierto de chocolate, sus inventores decidieron que, dada su forma irregular, el color del envoltorio debía ser uno solo, suyo y el nombre del último nacido en la casa Geraci sería Pepita.
Cada pieza pesa alrededor de 28 gr.
